La historia de Avon Products comienza en 1886, cuando el vendedor David H. McConnell decidió intercambiar libros por perfumes, creando una empresa que se convertiría en una referencia mundial en cosméticos. El famoso eslogan “Ding dong, Avon llamando!” marcó generaciones y ayudó a consolidar el modelo de ventas directas.
A lo largo del siglo XX, Avon construyó una reputación sólida y se convirtió en una de las pioneras del marketing multinivel, compitiendo con gigantes como Amway. Su propuesta siempre combinó productos accesibles con una oportunidad de ingresos para millones de revendedores.
Con presencia en decenas de países y fuerte actuación en Brasil, la empresa alcanzó cifras significativas, llegando a miles de millones de dólares en ingresos anuales y cerca de 5,5 millones de representantes en el mundo.
Cómo funciona el modelo de negocio
El funcionamiento de Avon se basa en la venta directa, es decir, sin intermediarios tradicionales como tiendas físicas. Representantes independientes venden productos directamente a los consumidores, ya sea de forma presencial o a través de canales digitales.
Al ingresar, el revendedor paga una tarifa inicial relativamente baja y puede adquirir kits con productos y materiales de marketing. La remuneración proviene principalmente de comisiones sobre ventas, que pueden variar entre el 20% y el 50%.
A diferencia de muchas empresas de marketing multinivel, Avon permite generar ingresos sin necesidad de reclutamiento. Aun así, quienes deciden formar equipo pueden ampliar sus ganancias mediante bonos y comisiones adicionales.
Este modelo ayudó a democratizar el emprendimiento, especialmente entre mujeres, convirtiendo a la marca en una de las más reconocidas del sector.
Productos y posicionamiento en el mercado
Avon ofrece una amplia gama de productos, incluyendo maquillaje, cuidado de la piel, perfumes y artículos para el hogar. Entre los más destacados se encuentran líneas como Skin So Soft y Anew, conocidas por su precio accesible y buena aceptación del público.
Aunque no compite directamente con marcas premium como NARS o MAC Cosmetics, la empresa construyó su fortaleza precisamente en el equilibrio entre precio y calidad. Muchos productos se venden a precios populares, lo que amplía el alcance de la marca.
La empresa también mantiene un fuerte discurso sobre seguridad, afirmando que todos los productos pasan por evaluaciones rigurosas y cumplen con estándares internacionales de calidad.
Expansión global y cambios estratégicos
A lo largo de las décadas, Avon expandió su presencia a más de 70 países, con destaque en mercados emergentes. Brasil, incluso, se convirtió en su mayor mercado, superando a Estados Unidos.
En 2020, Avon fue adquirida por Natura & Co, formando uno de los mayores grupos de belleza del mundo. La fusión buscó fortalecer la presencia global e integrar operaciones.
Aun así, la empresa enfrentó dificultades, incluyendo caída en ventas en algunos mercados y decisiones controvertidas, como el cierre de operaciones en países como Francia, Australia y Nueva Zelanda.
Crisis, investigaciones y desafíos recientes
La trayectoria de Avon también incluye momentos delicados. La empresa enfrentó investigaciones por supuestos casos de soborno internacional y llegó a pagar multas millonarias para cerrar procesos en Estados Unidos.
Más recientemente, en agosto de 2024, Avon Products solicitó protección por bancarrota bajo el Capítulo 11 en EE. UU., tras enfrentar una serie de demandas relacionadas con alegaciones sobre talco contaminado. A pesar de ello, la marca continúa operando en otros mercados bajo la estructura de Natura.
Estos episodios generaron cuestionamientos sobre gobernanza, comunicación y estrategia global de la empresa.
Impacto social y posicionamiento institucional
Además de sus negocios, Avon ha construido una fuerte imagen ligada a causas sociales. La empresa invierte desde hace décadas en campañas contra el cáncer de mama y en iniciativas para combatir la violencia doméstica.
La Fundación Avon para Mujeres ha destinado cientos de millones de dólares a proyectos sociales en todo el mundo, reforzando el papel de la marca más allá del sector de la belleza.
Un modelo que resiste, pero necesita adaptarse
Incluso frente a crisis y cambios en el comportamiento del consumidor, Avon sigue siendo uno de los nombres más tradicionales de la venta directa.
Su modelo, basado en la relación y la cercanía con el cliente, aún tiene relevancia, pero enfrenta una creciente competencia del comercio digital y de nuevas marcas.
La historia de Avon demuestra cómo la innovación, la adaptación y la reputación van de la mano en el éxito de una empresa centenaria, y cómo los desafíos estructurales pueden redefinir incluso a los mayores nombres del mercado.

