Para muchos profesionales, iniciar un nuevo negocio después de los 50 años puede parecer un movimiento arriesgado. Para Levente Okos, sin embargo, la decisión de recomenzar en el marketing multinivel tuvo menos que ver con el dinero y más con el tipo de legado que quería construir.
Con más de dos décadas de experiencia en el sector, se encontró en un punto de inflexión tras el cierre de su operación anterior en Rumanía. En lugar de abandonar la industria, optó por una reflexión más profunda: continuar no era la cuestión, sino cómo, con quién y con qué valores seguir adelante.
Ese momento cobró aún más significado en el ámbito familiar. Al escuchar de su propia hija que deseaba seguir sus pasos “para ser libre y saludable”, Okos entendió que sus decisiones profesionales iban más allá de los resultados financieros. También moldeaban la forma en que la siguiente generación percibe el futuro.
A partir de ahí, su proceso de decisión se volvió más riguroso. Durante caminatas en solitario, cuestionó si realmente tenía sentido seguir en el sector o si simplemente estaba repitiendo un patrón. El miedo a empezar de nuevo, común en esta etapa de la vida, fue transformado en disciplina y análisis. “No se trataba de continuar por costumbre, sino de construir algo sostenible para los próximos años”, resume su filosofía.
La elección de Zinzino llegó tras una evaluación detallada del modelo de negocio, el liderazgo y los productos. La decisión también involucró a su esposa, farmacéutica, quien analizó técnicamente el portafolio de la empresa, reforzando la importancia de combinar visión empresarial con base científica antes de asumir un compromiso a largo plazo.
Recomenzar, sin embargo, no fue sencillo. Sin equipo y en un mercado aún en desarrollo, Okos enfrentó el reto de construir todo desde cero. La experiencia acumulada ayudó, pero no eliminó las dificultades iniciales. Fue la constancia —en comunicación, formación y seguimiento— la que comenzó a generar resultados y a impulsar el crecimiento.
Uno de los pilares de su estrategia fue la educación. En un entorno donde el conocimiento sobre salud y productos aún es limitado, vio una oportunidad clara. “La falta de información no es un obstáculo, es un espacio para crear valor”, sostiene, destacando el conocimiento como ventaja competitiva.
Otro factor clave fue el apoyo de líderes experimentados dentro de la organización, como Kristofer Kamras, junto a Ria Kamras y Kris Kamras, quienes aportaron orientación estratégica y visión de largo plazo. Esta red de apoyo permitió transformar el impulso inicial en un crecimiento sostenible.
Más allá de construir un negocio, Okos comenzó a ver su trabajo como una forma de transmitir valores. Libertad, salud y responsabilidad dejaron de ser conceptos abstractos para convertirse en ejemplos concretos dentro de su vida familiar.
Al final, su mayor logro no fue un título o una posición, sino la confirmación de que sus decisiones estaban influyendo positivamente en la siguiente generación. Su historia refuerza una idea cada vez más relevante en el mundo laboral: recomenzar no depende de la edad, sino de la claridad de propósito, la disposición para aprender y las personas con las que eliges avanzar.
Para quienes consideran dar un nuevo paso después de los 50, el ejemplo de Levente Okos sugiere que el verdadero retorno no está solo en lo financiero, sino en el impacto duradero que se deja hacia el futuro.

